Llegó un perrito para una revisión después de una cirugía, todo iba bien y como parte de su seguimiento, la cita era simplemente para retirar los puntos. Para nosotros, como estudiantes y médicos veterinarios, retirar puntos es una práctica bastante rutinaria: preparar el material, revisar que la herida esté cicatrizando correctamente, retirar las suturas y listo.
Se pasó a la propietaria al consultorio junto al paciente y en medio de la dinámica de la consulta, hubo algo que no preguntamos… si ella quería permanecer presente durante el procedimiento. Así que comenzamos con el retiro de puntos con toda normalidad. La herida se veía bien, el perrito estaba tranquilo, hasta que de repente la propietaria comentó “Me estoy empezando a sentir mareada…”
En ese momento, obviamente toda nuestra atención dejó de estar en el perrito y pasó a ella. Y antes de que pudiéramos reaccionar del todo… se desvaneció y cayó al suelo.
Por unos segundos lo que parecía una consulta completamente rutinaria se convirtió en un momento de caos: dejar lo que estábamos haciendo, asegurarnos de que la propietaria estuviera bien, ayudarla a incorporarse y comprobar que no se hubiera golpeado.
Afortunadamente, no tuvo ninguna lesión y después de recuperarse pudimos continuar con la atención correspondiente, pero definitivamente nos dejó una enseñanza que no estaba en ningún protocolo de retiro de puntos.
Nosotros estamos acostumbrados a ver heridas, sangre, suturas, cirugías y procedimientos prácticamente todos los días. Lo que para nosotros puede ser algo tan sencillo como “vamos a quitar estos puntos”, para el propietario puede ser una imagen completamente diferente.
Y ahí estuvo nuestro error: no considerar cómo podía sentirse la persona que estaba del otro lado de la mesa.
Ser Médico Veterinario Zootecnista no solamente implica saber realizar correctamente un procedimiento médico, sino también saber tratar y anticiparnos a las reacciones de las personas que acompañan a nuestros pacientes.
hola soy practicante profesional en un hospital veterinario en puebla y resientemente como parte de mi rotacion me toco quedarme a guardia , donde el paciente se quedo hospitalizado ya que no presentaba movilidad de miembros pelvicos , solo cuando se pellizcaban entre las interdigitales de los miembros pelvicos mostraba retraccion de miembros retardado ya que tenia una compresión de vertebras lubares y sacras.
en el tratamiento el medico tratante mando manitol , en una infusion con solucion hartman , pero mi compañera e yo, desconociamos como se aplica el manitol entonces la infucion nos duro aproximadamente 5 horas , cuando llego el medico encargado de guardia nos comento que la infusion ya no servia , que ya se habia cristalizado , y nosotras investigando nos informamos que el manito se tiene que administrar en un tiempo aproximado de 20 a 30 min , o como nos comento el medico en pequeños bolos en un tiempo aproximado de 20 a 30 min.
es un error que ya no se nos volvera a pasar y creo que es un aprendizaje de cada guardia investigar cada medicamento y tener un pensamiento critico de porque el medico opto por mandar ese tratamiento, para empezar a desarrollar nuestro pensamiento critico